
José Pérez del Río, conocido también como Don José o SR. Pep, nació el 24 de octubre de 1909 en el barrio de Gràcia de Barcelona. Parte de su infancia la pasó en Cadaqués, en casa de su tía, maestra del pueblo, y de su tío maquinista naval (seguramente esto marcó su vocación por el mar y condicionó su futuro profesional).
A los 15 años, en 1924, empezó sus estudios en la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona y en 1928 obtuvo el Certificado de Alumno de Máquinas. En 1933 obtuvo el título de Segundo Maquinista Naval y en 1934 el de Primer Maquinista Naval, título que posteriormente se transformó en Maquinista Naval Jefe. Después de navegar durante siete años, de los 18 a los 25 años, en diferentes barcos como el “Poeta Arolas”, “Canalejas”, “Legazpi”, “Teide”, “Ciudad de Palma”, “Villa de Madrid”, “Ciudad de Valencia”, se dedicó a la docencia, siendo profesor de la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona durante más de cuarenta años.
Consta que su dirección postal en 1935 era C. San Luis, 14, 3r.4a de Barcelona. En 1936 se casó con Carmen Palau, quedando viudo en 1967. En 1939 consta que su dirección era Av. Verge de Montserrat, 94, 2º (en el barrio del Guinardó).
En 1941, después de reanudar sus estudios de matemáticas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona, ganó la cátedra de máquinas. Un año más tarde, ejerció de secretario de la escuela, cargo que ocupó hasta 1958 fecha en la que renunció a ella para poder dedicarse, entre otras cosas, a escribir su gran obra Tratado general de máquinas marinas (1959).
En 1957 ingresó en el Institut of Marine Engineers. En octubre de 1964 tomó posesión de la Cátedra de Motores de Combustión Interna. Llegó a ser Consejero Nacional de Educación del Ministerio de Educación y Ciencia. Recibió numerosas condecoraciones como el Premio extraordinario de la sección de máquinas en 1928 o la Cruz de la Orden del Mérito Naval de Primera Clase con distintivo blanco (julio 1970).
En 1979 se jubiló y en 1982 defendió su tesis doctoral En defensa de la máquina de vapor con la que llegó a ser el primer marino doctor en Ciencias del Mar de España.
Amante de la música y de la poesía, sabía tocar muy bien el violín y en 1972 publicó el libro de poesía vaniloquio.
Tras dedicar su vida a la dignificación de la profesión del maquinista naval, murió el 13 de octubre de 1994 en su casa de St. Andrew. Pere de Vilamajor, en el Vallès Oriental, donde había pasado sus últimos años recibiendo visitas de amigos y antiguos alumnos. A título póstumo el Ayuntamiento lo distinguió con la Clau de Vilamajor (2004).