La producción preindustrial en Cataluña se desarrolla en edificios como: curtidurías, hornos, pozos (de hielo o cal), molinos, fraguas... Estos espacios preindustriales se ubican, a menudo, en entornos rurales caracterizándose por el uso de una tecnología manual. Será a mitad del siglo XVIII, una vez llega la industrialización el momento en que algunas actividades mantendrán el sistema productivo tradicional hasta su extinción mientras que otras protoindustrias evolucionarán y adoptarán nuevos modelos productivos. Estos modelos preindustriales nos han legado diversidad de tipologías edificatorias fundamentales para entender nuestra historia.